Hermanas de Nuestra Señora de la Consolación

Misión Compartida > Espiritualidad > Formación y Espiritualidad

Foto
Espiritualidad
Espiritualidad
Espiritualidad
Espiritualidad
21 Junio 2016

Formación y Espiritualidad

Si estás leyendo estas letras quiere decir que la palabra “conectar” te es conocida y seguro que con mucha frecuencia dependes de ella para trabajar, para comunicarte con tus amigos, con tu familia, con tu grupo de trabajo, para estudiar, e incluso para rezar. ¡Por tantas cosas necesitas estar en conexión...!
Pero ¿con qué me conecto…? ¿Cómo lo hago, qué necesito para esa conexión?


Si estás leyendo estas letras quiere decir que la palabra “conectar” te es conocida y seguro que con mucha frecuencia dependes de ella para trabajar, para comunicarte con tus amigos, con tu familia, con tu grupo de trabajo, para estudiar, e incluso para rezar. ¡Por tantas cosas necesitas estar en conexión...! 
Pero ¿con qué me conecto…? ¿Cómo lo hago, qué necesito para esa conexión?


Lo sabemos técnicamente: sistemas satelitales y de fibra óptica, antenas, cableado, módems, una empresa que te provea de señal y por supuesto un costo económico. Hasta acá una especie de símil cibernético.
Ahora queremos hablar de otra realidad que te toca más profundamente, aunque no te des cuenta.

La pregunta es ¿Qué otras “señales” estás necesitando, o andas buscando que no dependen de esos sistemas técnicos? Por eso vamos a hablar del espíritu y de la espiritualidad.

La espiritualidad. ¿Qué queremos decir cuando hablamos de eso? No es una cosa rara y que sólo es para algunas personas que les gusta rezar o son sacerdotes o consagradas. No. El “ser espiritual” es una condición de naturaleza del ser humano; es un elemento constitutivo y una necesidad que Dios Creador ha puesto dentro nuestro corazón. Viene del término latino “espíritu, que significa “aire” y el aire es lo que necesitamos para respirar. Si nos referimos a la espiritualidad, podíamos decir que es la capacidad que Dios nos ha dado para esponjar los pulmones del alma y respirar su vida en nosotros.

La espiritualidad de la Consolación es la ‘conexión existencial´ con el Padre Misericordioso que nos reveló Jesús. Él siempre está emitiendo, siempre tiene la señal WiFi abierta, sin claves y con muchas megas gratis, ¡infinitas!, porque para Él todo lo que vivimos, lo que nos pasa en la vida, lo que nos hace sufrir o gozar, todo, absolutamente TODO, está en línea directa con su Corazón de Padre que nos espera para “llenarnos de besos”, como hizo con el hijo pródigo de la parábola que nos contó Jesús.

Pero la espiritualidad de la Consolación tiene otros elementos que la hacen única, como único es su Carisma de Misericordia y Consolación, que el Espíritu Santo regaló a la Iglesia por medio de una mujer, que supo responderle con fe y confianza: Santa María Rosa Molas.

Esta espiritualidad es “Comunitaria”, está fundada en el amor del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. María Rosa Molas, vivió esta dimensión desde sus “entrañas compasivas “y así nos lo trasmitió, primero a las hermanas de la Consolación, pero ahora su grito, su anhelo, su sueño es para todos nosotros. Su grito está anclado en la Gloria de Dios y el bien y cuidado del hermano. Entre estas dos dimensiones trascurrió su vida sencilla:

Oración, donde “a los pies de Jesús encontraba todo alivio consuelo y alivio”; y de Entrega a sus pobres, ancianos, niños, jóvenes, enfermos, donde sentía que la gloria de Dios se realizaba precisamente porque esas personas tenían una vida más digna, más humana y cristiana. Nunca desconectó su WiFi ni de Jesús, ni de sus pobres, es más, la señal era de la misma intensidad.

Ella nos dejó una herencia viva y para hacerla vida en el mundo de hoy tan vulnerado y vulnerable, y su mensaje es que: tan solo de Jesús es el Único que puede consolar esencialmente el corazón humano.

Esta herencia es también es para ti que estás leyendo estas líneas. Deja que Dios toque tu corazón.

En este camino carismático de Espiritualidad, la presencia de la Virgen María es esencial. Ella va junto a Jesús. Es Modelo y Guía de nuestra vida. Ella es “nuestra dulce esperanza, Madre de Consolación”.

En la Beatificación de Santa María Rosa Molas el Papa Pablo VI dijo de ella que era “Mujer de Dios y Maestra en humanidad”. Esa es la esencia de nuestra espiritualidad.




 


 


 


 


 

volver