Hermanas de Nuestra Señora de la Consolación

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Hermana Josefina Llop (25 años misionera en México)
Hermana Josefina Llop (25 años misionera en México)
Hermana Josefina Llop (25 años misionera en México) “Estábamos en  la colonia Antorchista (México); lugar de pobreza extrema. Gentes desnutridas, casas de cartón, plástico… Miseria por todas partes. Estábamos interrogándonos, cómo hacer para ayudar aquellas gentes. Surgió un diálogo apasionante y me sorprendió la pregunta de una señora: “Hermana ¿qué supone para usted todo esto como Hna. de la Consolación?”. De momento me quede un tanto bloqueada, después contesté: Me identifico como BUSCADORA DE DIOS Y HERMANA DE LOS HERMANOS.

El espíritu de Santa Mª Rosa Molas me ha conducido por este camino, y siempre he pedido a Dios su gracia para caminar por él: CRISTO: Como centro y plenitud de sentido; como Consolador del hombre que me llama para ser, en la Iglesia y en el mundo, instrumento de su presencia. HERMANA DE LOS HERMANOS: De Mª Rosa Molas he aprendido a mirar con respeto, benevolencia e incluso, “con devoción”, a cualquier ser humano; los de cerca y los de lejos. He aprendido de ella, a llevar en el corazón, los sufrimientos  y desconsuelos de tantos hermanos. Materialmente, poco he podido hacer por ellos; pero lo “poco que he podido hacer,” lo he hecho con toda la ternura de mujer consagrada; como Hermana de la Consolación”.
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Hermana María Fernández (Colegio Benicarló - Castellón)
Hermana María Fernández (Colegio Benicarló - Castellón)
Hermana María Fernández (Colegio Benicarló - Castellón) “Me preguntan por qué merece la pena responder así con mi vida, siendo Hermana de la Consolación. Y la respuesta que brota es: ¡porque soy FELIZ!  ¡Sí! Porque busqué durante mucho tiempo, y siempre encontré vacío, pero en esta vida, en Cristo, encontré un "gracias a" y un "para"... 

Un “gracias a”, porque ¡he recibido tanto!. Lo cierto es que todo lo que tengo lo he recibido... La vida, mi familia, seguir a Jesús de una forma más profunda, la oportunidad de vivir en comunidad... Gracias a Dios he recibido todo esto y mi vida tiene un sentido distinto. También gracias a Él afronto las dificultades, la debilidad, el dolor, el miedo... las trabas propias de una vida humana. El Dios del consuelo sale al encuentro en ellas. Mi vida, ha encontrado también un "para".

En medio de tantas cosas que nos invitan a que el "para" seamos nosotros mismos, con Él mi "para" se transformó en un montón de vidas, en las que Dios desea mostrar su consuelo y quiere que yo le ayude. La vida de tantos niños del colegio que cada mañana te saludan, te abrazan, te hacen reír, te cuentan sus cosas si están tristes… esa vida termina haciéndose parte de ti. Ahí es cuando te conviertes en puente entre ellos y Dios. Y ahí llega la consolación de Dios a los más pequeños. Merece la pena, porque ahora mi vida tiene sentido gracias a Él y a ellos".
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Hermana Isabel Olvera (Residencia de Almazora- Castellón)
Hermana Isabel Olvera (Residencia de Almazora- Castellón)
Hermana Isabel Olvera (Residencia de Almazora- Castellón)  * Ser Hermana para mí, en este contexto de la residencia, es CREER, creer en la dignidad de la vida del anciano, de una vida que vemos apagarse, que arrastra sus historias,  muchas veces marcadas por la soledad y la enfermedad. Creer que merece la pena vivir, y vivir con plenitud todos los días de su vida. * Ser hermana es caminar con, acomodar el paso y el ritmo, al ritmo del otro. * Ser hermana es agacharte muchas veces, coger una mano y mirar desde la perspectiva del otro. * Ser hermana es acompañar, y acompañar hasta el final, y aquí... llorar con el que llora.  * Ser hermana es llevar el consuelo de Dios, es hablarles con palabras, gestos, acciones y decisiones de un Dios humanizado, cercano y tierno. * Ser hermana también es ser "madre", refugio, seguridad,... en situaciones de mucha vulnerabilidad. * Ser hermana es saberte "una de tantos" y recorriendo el mismo camino.”
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¿Y TÚ? ¿Ya has encontrado el tuyo?
¿Y TÚ? ¿Ya has encontrado el tuyo?
¿Eres joven, niño o adulto? ¿Eres buscador inquieto u observador pasivo? ¿Eres…??? No sé quién eres, pero, seas quien seas has llegado hasta aquí y esta familia, la Consolación, te ha abierto las puertas del corazón mostrándote su sentido de la vida. ¿Y TÚ? ¿Ya has encontrado el tuyo?
Ahora te toca a ti, está en tus manos dejar que la vida de otros, y Otro, te cuestione y te impulse a no vivir a medias tintas. ¿Te atreves a dejarte mirar cara a cara? La vida es un don precioso que Dios pone en nuestras manos para vivirlo en plenitud y dar fruto. ¡Haz de tu vida un regalo para los demás!

“Yo diría a los jóvenes: dejaos mirar por Jesús. El que llama no es el cura, ni el obispo ni el Papa, es Jesús. El te está mirando con cariño, te muestra la gente, te muestra la necesidad del pueblo de Dios y le dice “si quieres ayúdame”. Dejaos mirar por Jesús todos los días y confiad, el Señor cuando nos agarra de la mano nunca nos deja solos”. (Entrevista al Papa Francisco, 8 mayo 2014). “En la plaza he visto que hay muchos jóvenes: ¿es verdad esto? ¿Hay muchos jóvenes? ¿Dónde están? A vosotros, que estáis en el comienzo del camino de la vida, os pregunto: ¿habéis pensado en los talentos que Dios os ha dado? ¿Habéis pensado en cómo podéis ponerlos al servicio de los demás? ¡No enterréis los talentos! Apostad por ideales grandes, esos ideales que ensanchan el corazón, los ideales de servicio que harán fecundos vuestros talentos. La vida no se nos da para que la conservemos celosamente para nosotros mismos, sino que se nos da para que la donemos. Queridos jóvenes, ¡tened un ánimo grande! ¡No tengáis miedo de soñar cosas grandes!”. (Audiencia general en la Plaza San Pedro 24 abril 2013)

Motivación Busca un lugar tranquilo y solitario. Respira hondo y toma conciencia de tu propia respiración, del latir de tu corazón. Estás vivo y como criatura creada con amor te detienes ahora para hablar con tu Creador, con el Dios de la Vida. Orar es poner la vida delante de Dios para que Él nos descanse, nos ordene por dentro, nos sane, nos envíe, nos hable, nos libere, nos ame… para lo que El quiera. Cada momento de oración es una oportunidad única para abrir el corazón a los demás y al Dios de la Vida.

Palabra de Dios: Ex 7, 1-12  Moisés cuidaba las ovejas. Un día llegó hasta el monte de Dios llamado Horeb. Allí el ángel del Señor se le apareció en una llama de fuego, en medio de una zarza. Moisés miró y se dio cuenta de que la zarza ardía en el fuego, pero no se consumía. Entonces pensó: “¡Qué cosa tan extraña! Voy a ver.”  Cuando el Señor vio que Moisés se acercaba le llamó desde la zarza: – ¡Moisés! ¡Moisés! – Aquí estoy –contestó Moisés. Entonces Dios le dijo: –No te acerques. Y descálzate, porque el lugar donde estás es sagrado. He visto cómo sufre mi pueblo que está en Egipto. Los he oído quejarse por culpa de sus capataces, y sé muy bien lo que sufren.  Por eso he bajado para salvarlos; voy a sacarlos de ese país y voy a llevarlos a una tierra grande y buena. Ponte en camino, pues te voy a enviar.  Entonces Moisés respondió a Dios: -¿Y quién soy yo para presentarme al faraón y sacar de Egipto a los israelitas?  Dios le contestó: –Yo estaré contigo. Comentario a la Palabra de Dios
Moisés siente una atracción hacia la zarza, hacia el misterio y la presencia de Dios en medio de la vida cotidiana. El fuego que no se apaga ni consume la zarza es un claro signo del amor de Dios que atrae, que el amor de Dios no se acaba. Dios llama a Moisés en medio de su trabajo cotidiano, se acerca a su realidad y le transmite su preocupación. Descubrimos un Dios compasivo, empático, cercano… Dios oye la voz de su pueblo que está esclavo en Egipto, oye su grito de dolor, su desconsuelo; oye la injusticia y la marginación y decide auxiliar a su pueblo. Y lo hace a través de un mediador, de un instrumento. Moisés reconoce su pequeñez ante tal llamada y misión. Toda vocación necesita de la gracia, de la fuerza de Dios mismo para hacerla posible. Dios escoge a Moisés para ser portador de consuelo, libertad y esperanza.

Tiempo de silencio personal Vuelve a leer el texto y siéntete protagonista de él, allí donde aparece el nombre de Moisés coloca el tuyo. Deja que Dios te hable en tu interior. Y después pregúntate: ¿reconozco la presencia de Dios en mí día a día?
¿Soy sensible al sufrimiento de la gente? ¿soy capaz de percibir el desconsuelo de los que están cerca? ¿qué tal ando de disponibilidad? ¿soy capaz de entregar mi tiempo, cariño y capacidades en favor de los demás? ¿me siento llamado a llevar la consolación de Dios a los demás?

A la luz de Mª Rosa Molas Seguramente muchas veces Mª Rosa rezaría con este texto del libro del éxodo. Las palabras de Dios: “he oído el clamor de mi pueblo” debieron resonar en su interior hasta empujarla a dar la vida. Vivió con los ojos abiertos a las lágrimas de su gente, con los oídos abiertos a sus gritos de dolor. No huyó del desconsuelo de su gente si no que se acercó como si de tierra sagrada se tratara y les susurró palabras de aliento, les acarició con ternura y les condujo hacia Dios, porque “En el Calvario a los pies de la Cruz se haya todo consuelo”.
Oración final Santa Mª Rosa Molas, ruega al Dios del consuelo por nosotros para que: Nos conceda la valentía  y la confianza en Dios que Tu tuviste para estar disponibles al Señor. Nos conceda sensibilidad de corazón que Tú tuviste, para percibir las necesidades de los demás. Nos conceda entrañas de misericordia ante cualquier tipo de miseria humana. Nos conceda el don del discernimiento para conocer la realidad y llevar a ella su consuelo.
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Una misión sin fronteras
Una misión sin fronteras
Europa España: las primeras fundaciones las encontramos realizadas por la propia Madre Fundadora en Tortosa: casa de Misericordia en Jesús, escuela pública y hospital en Tortosa. Posteriormente se extiende por la Plana de Castellón y Tarragona. Su última fundación será en febrero de 1876 en Benicarló. La consolación se sigue extendiendo por España, con un criterio es claro y heredado de la Madre: el grito de pobre y las situaciones actuales de desconsuelo. Así nos encontramos hoy con 40 presencias en el país que llevan el consuelo de Dios a través de obras como: Casa Madre, colegios, hospitales, residencias de ancianos, casas de acogida a mujeres en situaciones de riesgo, residencias universitarias, centros de espiritualidad, residencias de hermanas mayores, misión rural, cottolengo…
Italia: en 1932 llegan las primeras hermanas a Roma, tras un tiempo para conocer la cultura y el idioma abren un colegio. Actualmente encontramos en este país: la Casa Generalicia y una Casa de acogida a peregrinos.
Portugal: la fundación de este país responde a una claro grito de los pobres. En 1942 las hermanas se dirigen a Matosinhos para atender a los pobres en la “Casa dos Pobres”. Actualmente seguimos en esta obra de atención a los pobres.

Eslovaquia: la consolación se hace presente en la cultura eslava en 1994. Las primeras hermanas llegan a Nitra y dedican un largo tiempo a conocer la cultura, aprender el idioma y colaborar en la parroquia, especialmente en la pastoral universitaria. Actualmente encontramos allí: Residencia universitaria, Atención parroquial y un Centro de acogida a mujeres transeúntes.
América En 1924, la Congregación se expande hacia nuevas tierras y culturas. El primer país sudamericano que conoce la consolación es Venezuela, las hermanas llegan Cumaná en abril unos meses después abren el primer colegio. Hoy en Venezuela encontramos:Colegios, Atención parroquial y Casa de espiritualidad. A finales de  1932 la consolación llega a Argentina y a principios de 1933 se abre un colegio en Tafí Viejo y en Concepción.  Hoy en Argentina encontramos: Colegios, Residencia universitaria,  Cottolengo y Casa de espiritualidad.
Brasil será el siguiente país que recibe la consolación de Dios a través de las hermanas. En 1949 llega una pequeña comunidad para trabajar en el apostolado de la enseñanza en la parroquia de Areado. Hoy en Brasil encontramos: Centros educativos, Residencia ancianos, Atención parroquial, Comunidades de inserción y Misión rural.

Chile: en 1978 las hermanas son llamadas por el Obispo de Linares a ser misioneras rurales con la función de formar comunidades de base, animar la liturgia, formar líderes para la acción pastoral… Hoy encontramos en Chile presencias como: Colegios, Atención parroquial, Hogar de ancianos y Misión rural. Ecuador: en 1987 llegan las hermanas a esta tierra. El Valle será la primera fundación con una misión rural por los 24 poblados de la demarcación. Hoy encontramos en Ecuador la presencia de la consolación en obras como: escuelas y atención parroquial.

México: Las hermanas llegan a este gran país en 1989. Su tarea inicial será la pastoral parroquial. Hoy encontramos en México la consolación en obras como: Hogar de Misericordia, Escuelas, Centro de atención socio-sanitaria y Noviciado. Bolivia: ante la petición de los Hermanos de San Juan de Dios la Congregación responde haciéndose cargo en 2002 en Sucre del Hogar para niños huérfanos. Hoy seguimos presentes en el Hogar Infantil “La Yedra” y en la atención parroquial. Perú: las hermanas llegan allí en el 2008. Se dedican a la atención parroquial.

África Burkina Faso: en 1973 se inaugura de la primera casa en el continente africano. Sus tareas: promoción de la mujer, atención hospitalaria, catequesis parroquial, acción misionera… Hoy encontramos la consolación en Burkina Faso en presencias como: Centro educativo – Internado, Noviciado, Centro social y Colegio. Mozambique: las hermanas de la Consolación llegan allí al  finalizar una dura guerra civil en el país. La presencia comienza en Maputo en 1993. Hoy encontramos allí un centro educativo y de promoción humana. Togo: La primeras hermanas llegan en 1998 a Atakpamé. Se hacen cargo de la formación y la sanidad. Hoy la consolación se hace presente allí a través de un centro médico social y de promoción de la mujer. Costa de Marfil: en 2008 se inaugura una casa para la formación de hermanas africanas.

Asia La fundación en Asia nace de un hondo deseo de hacer realidad: “id y llevad la Buena Noticia hasta los confines del mundo”. El país elegido para empezar la andadura en las tierras asiáticas será Corea del Sur. En 1986 llegan las primeras hermanas a Seúl. Los primeros años serán dedicados al estudio de la lengua y de la cultura. Actualmente encontramos a las hermanas llevando la consolación de Dios a través de un centro de espiritualidad y un centro de acogida a jóvenes en situación de riesgo social.

Filipinas: en 2006 las hermanas pisan las islas filipinas. Actualmente se encargan de Centro de Atención a la Infancia y actividades pastorales.

Birmania: en 2011 las hermanas llegan a Myanmar. Hoy hacen presente allí la consolación de Dios a través de misiones rurales y atención parroquial. Hoy la consolación de Dios late en el corazón del mundo gracias a la Familia Consolación. Late con fuerza para aliviar los desconsuelos de la humanidad en 4 continentes y en 19 países. ¡Demos gracias a Dios por tanta vida!
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Una llamada
Una llamada
 ¿Cuántas llamadas recibimos a lo largo del día? ¡un montón! Llamadas de atención por la calle, llamadas de teléfono, email, correo postal, chat, sms, whatsapp… realmente un montón. Todas son llamadas pero no todas son iguales ni tienen la misma importancia. Vocación proviene de la palabra “vocare” que significa “llamar”. Una llamada es el acto y efecto de llamar, es decir, alguien nos interpela o llama nuestra atención. En este sentido podemos decir que diariamente y a lo largo de nuestra vida recibimos numerosas llamadas. Cuando el que llama es Dios estamos hablando de una llamada diferente y la podemos denominar vocación. Hablar de vocación es hablar de relación entre dos personas y de encuentro entre Dios y la persona. La vocación es una llamada de Dios para algo, viene implícito el proyecto. Esta llamada no se percibe tan directamente como se perciben las llamadas de otras personas. Pero a nuestro alrededor hay muchos elementos y personas que e-vocan y pro-vocan para que podamos descubrir a qué nos está llamando Dios y cuál es nuestra vocación concreta.

Todos recibimos tres llamadas de Dios fundamentales a lo largo de nuestra vida:

-  Llamada a la vida: cada persona es llamada a la vida y al venir a la vida, lleva y encuentra en sí la imagen de Aquél que le ha llamado. La vocación a la vida es la propuesta de Dios a realizarse según esta imagen. Toda criatura es llamada a manifestar un aspecto particular del misterio de Dios. Ahí encuentra su nombre y su identidad; afirma su libertad y su originalidad. A la persona humana, creada a imagen y semejanza de Dios, se le abre un horizonte de diálogo y relación constante con su Creador. ¿Qué hacer cuando se es consciente de esta llamada la vida? Acoger la vida, agradecer la vida y escuchar al Dios de la Vida. Vivir con agradecimiento y disponibilidad la propia existencia.

- Llamada al seguimiento:  Jesucristo es el Hijo de Dios enviado por el Padre para la salvación del mundo. La vida de Jesús es una respuesta al encargo del Padre. Jesús a lo largo de su ministerio llama al seguimiento y a la salvación. Realiza llamadas concretas a los Doce, a Pablo de Tarso y también a ti. La llamada al seguimiento es una invitación a vivir una relación personal e intransferible con Jesús, a ser otros “cristos” en nuestro mundo actual. Esta llamada siempre procede de Dios, y como todo lo de Dios, es gratuita y libre. La persona puede elegir seguir a Jesús o no, caminar toda la vida cogido de su mano o ir por libre. Aquel que es llamado se siente indigno, incapaz, superado por la llamada; de tal manera que se le pide que dé un paso en la fe, apoyado sólo en la confianza en Dios y en su libertad propia. La vocación cristiana es un camino de abandono y confianza en Aquel que llama a seguirle y vivir como El.

- Llamada única y particular:  La elección es una de las categorías fundamentales que recorre la historia de Israel y de la salvación. Podemos pensar en la llamada o vocación de Abrahán, Moisés, Isaías, Jeremías... El pueblo de Israel se considera el pueblo elegido y llamado a vivir en alianza con Yavé. La llamada particular supone la actuación de Dios, es una bendición sobre una persona, pero también incluye una misión a favor de otros. Todo cristiano tiene vocación específica, recibe una llamada única y particular: matrimonio, vida consagrada, sacerdocio, laico comprometido, misionero, vida contemplativa… Una vocación que ha de indagar a la luz de lo que el Espíritu le vaya indicando. Una vocación que es personal y que aporta un colorido singular a la vivencia del Evangelio.  

“Las vocaciones particulares poseen una importancia especial para la Iglesia. La Iglesia, como pueblo y comunidad vocacional es llamada a testimoniar a Cristo. Y cada vocación en la Iglesia se polariza en torno a un aspecto central y destacado de la figura de Jesús, de la que se convierte en memoria viva, de tal manera que la Iglesia en su conjunto pueda realizar esta misión.

La Iglesia vive de la complementariedad de las diversas vocaciones específicas y las necesita” (cf. 1Cor 12). Dios nos ha regalado la vida a todos y nuestra vida tiene un sentido, un para qué… es reto de cada uno buscar el sentido, escuchar la llamada, estar atentos a los signos que nos llegan de nuestro mundo, de ciertas personas y situaciones… Dios nos habla al corazón a través de ellas y de su Palabra. Está en nuestras manos responder y vivir disponibles. Toda llamada requiere una respuesta ¿ya has dado la tuya?
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