Hermanas de Nuestra Señora de la Consolación

Ser hermana > Testimonio

ANA BELÉN SORIANO DIONIS - María Rosa Molas revolucionó mi vida
ANA BELÉN SORIANO DIONIS - María Rosa Molas revolucionó mi vida

Mi nombre es Ana Belén, tengo 37 años y pertenezco a la Congregación de Hermanas de Ntra. Sra. de la Consolación. Soy de Onda, un pueblo de Castellón


Vivo actualmente en Villacañas (Toledo) y comparto con una comunidad de 7 hermanas la misión de transmitir el carisma de la Consolación a través de la educación.


 

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THAIS MOR PUIG - A mi vida le falta algo
THAIS MOR PUIG - A mi vida le falta algo

Mi nombre es Thais, tengo 35 años y pertenezco a la Congregación de Hermanas de Ntra. Sra. de la Consolación. Soy de Roquetes, un pueblo de Tarragona.


Vivo actualmente en Zaragoza y comparto con una comunidad de 9 hermanas la misión de transmitir el carisma de la Consolación a través de la educación.

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Hermana Pilar Sánchez (misionera en Togo – Mozambique)
Hermana Pilar Sánchez (misionera en Togo – Mozambique)
Hermana Pilar Sánchez (misionera en Togo – Mozambique) La vida no se consume, se agradece. No nos la inventamos, respondemos dando gracias a Dios. Detrás de cada una de estas experiencias vividas en tierras africanas hay rostros concretos que me han ido enseñando, lo que esto quiere decir: mujeres viudas luchando por sacar adelante a sus hijos al tiempo que cargaban con el prejuicio cultural de haber sido maldecidas por perder a sus maridos, niños caminando km interminables bajo la lluvia para ir a la escuela, jóvenes estudiando por la noche en torno a la luz de las pocas farolas del poblado, padres desesperados confiando en la curación de sus hijos a los que hicieron esperar demasiado por si acaso el remedio del curandero bastaba,....

Y muchos caminos de tierra roja por los que he ido experimentando la cercanía de los africanos, la acogida, el saberme parte de una gran familia que lucha con valentía y alegría por salir adelante, por "echarlo todo a buena parte", muchos nombres que me han enseñado a vivir el momento sagrado de la vida y de la muerte,  a sacarle a la vida todo su valor. He conocido personas que se han reconocido bendecidas en Jesús porque las ha liberado de una visión de Dios opresora y servilista. He bendecido a Dios en tantos que experimentaban devuelta su dignidad por ser mujer y no por ello, objeto de manipulación; he visto a Dios haciendo maravillas en el encuentro de musulmanes y cristianos,.... he visto a Dios tan cercano cuando la apariencia de la pobreza y la carencia aparentes podían llevarme a pensar en olvido y abandono. Agradezco a las hermanas y a tantos que nos han ayudado a transmitir el Tesoro que llevo en vasija de barro, …. agradezco a Dios.
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Hermana Josefina Llop (25 años misionera en México)
Hermana Josefina Llop (25 años misionera en México)
Hermana Josefina Llop (25 años misionera en México) “Estábamos en  la colonia Antorchista (México); lugar de pobreza extrema. Gentes desnutridas, casas de cartón, plástico… Miseria por todas partes. Estábamos interrogándonos, cómo hacer para ayudar aquellas gentes. Surgió un diálogo apasionante y me sorprendió la pregunta de una señora: “Hermana ¿qué supone para usted todo esto como Hna. de la Consolación?”. De momento me quede un tanto bloqueada, después contesté: Me identifico como BUSCADORA DE DIOS Y HERMANA DE LOS HERMANOS.

El espíritu de Santa Mª Rosa Molas me ha conducido por este camino, y siempre he pedido a Dios su gracia para caminar por él: CRISTO: Como centro y plenitud de sentido; como Consolador del hombre que me llama para ser, en la Iglesia y en el mundo, instrumento de su presencia. HERMANA DE LOS HERMANOS: De Mª Rosa Molas he aprendido a mirar con respeto, benevolencia e incluso, “con devoción”, a cualquier ser humano; los de cerca y los de lejos. He aprendido de ella, a llevar en el corazón, los sufrimientos  y desconsuelos de tantos hermanos. Materialmente, poco he podido hacer por ellos; pero lo “poco que he podido hacer,” lo he hecho con toda la ternura de mujer consagrada; como Hermana de la Consolación”.
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Hermana María Fernández (Colegio Benicarló - Castellón)
Hermana María Fernández (Colegio Benicarló - Castellón)
Hermana María Fernández (Colegio Benicarló - Castellón) “Me preguntan por qué merece la pena responder así con mi vida, siendo Hermana de la Consolación. Y la respuesta que brota es: ¡porque soy FELIZ!  ¡Sí! Porque busqué durante mucho tiempo, y siempre encontré vacío, pero en esta vida, en Cristo, encontré un "gracias a" y un "para"... 

Un “gracias a”, porque ¡he recibido tanto!. Lo cierto es que todo lo que tengo lo he recibido... La vida, mi familia, seguir a Jesús de una forma más profunda, la oportunidad de vivir en comunidad... Gracias a Dios he recibido todo esto y mi vida tiene un sentido distinto. También gracias a Él afronto las dificultades, la debilidad, el dolor, el miedo... las trabas propias de una vida humana. El Dios del consuelo sale al encuentro en ellas. Mi vida, ha encontrado también un "para".

En medio de tantas cosas que nos invitan a que el "para" seamos nosotros mismos, con Él mi "para" se transformó en un montón de vidas, en las que Dios desea mostrar su consuelo y quiere que yo le ayude. La vida de tantos niños del colegio que cada mañana te saludan, te abrazan, te hacen reír, te cuentan sus cosas si están tristes… esa vida termina haciéndose parte de ti. Ahí es cuando te conviertes en puente entre ellos y Dios. Y ahí llega la consolación de Dios a los más pequeños. Merece la pena, porque ahora mi vida tiene sentido gracias a Él y a ellos".
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Hermana Isabel Olvera (Residencia de Almazora- Castellón)
Hermana Isabel Olvera (Residencia de Almazora- Castellón)
Hermana Isabel Olvera (Residencia de Almazora- Castellón)  * Ser Hermana para mí, en este contexto de la residencia, es CREER, creer en la dignidad de la vida del anciano, de una vida que vemos apagarse, que arrastra sus historias,  muchas veces marcadas por la soledad y la enfermedad. Creer que merece la pena vivir, y vivir con plenitud todos los días de su vida. * Ser hermana es caminar con, acomodar el paso y el ritmo, al ritmo del otro. * Ser hermana es agacharte muchas veces, coger una mano y mirar desde la perspectiva del otro. * Ser hermana es acompañar, y acompañar hasta el final, y aquí... llorar con el que llora.  * Ser hermana es llevar el consuelo de Dios, es hablarles con palabras, gestos, acciones y decisiones de un Dios humanizado, cercano y tierno. * Ser hermana también es ser "madre", refugio, seguridad,... en situaciones de mucha vulnerabilidad. * Ser hermana es saberte "una de tantos" y recorriendo el mismo camino.”
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