Zona Privada Galería Videos Audios Documentos
Hermanas de Nuestra Señora de la Consolación
Noticias

Noticias

Foto
14 Mayo 2019
AMAZONÍA, FUENTE DE VIDA



“La creación espera ansiosa la revelación de los hijos de Dios… gime hasta al presente y sufre dolores de parto”
(Rm 8, 19-22)

“Todas las cosas han sido creadas por Él y para Él” (Col 1, 16)

 

El próximo Sínodo –palabra que significa “caminar juntos”– no nos puede dejar indiferentes. No afecta solo a una región del mundo, sino a toda la Iglesia. En parte porque se equipara a otras regiones del mundo que tienen características similares, pero sobre todo porque nos jugamos la fuente de vida.

El documento para la preparación del Sínodo nos invita a ver el problema no de una forma utilitaria, es decir, por los beneficios que obtenemos o perdemos, sino por la riqueza de las culturas y seres que conviven en ese ambiente amenazado.

Con el método de ver, discernir y actuar, nos lleva a tomar contacto con esta realidad interrogándonos.

¿Cómo podemos colaborar en la construcción de un mundo que debe romper con las estructuras que matan la vida y con las mentalidades de colonización, para construir redes de solidaridad e interculturalidad?

El paradigma de la armonía entre Dios, el ser humano y el cosmos está gravado en el ADN de cada ser. Es un sueño, una conquista, un anhelo, una esperanza… una realidad amenazada y vulnerable.

Pero la ecología integral es más que la mera conexión entre lo social y lo ambiental. Comprende la necesidad de promover una armonía personal, social y ecológica, para la cual necesitamos de una conversión personal, social y ecológica (cf. LS 210).

Sólo cuando somos conscientes de cómo nuestro estilo de vida y la manera de producir, comerciar, consumir y desechar afectan la vida de nuestro ambiente y nuestras sociedades, entonces podremos iniciar un cambio de rumbo integral.

Desde el corazón del Evangelio la ecología integral nos invita a trabajar en contra de las desigualdades sociales y la falta de solidaridad mediante la promoción de la caridad y la justicia, de la compasión y del cuidado, entre nosotros, sí, pero también con los otros seres, animales y plantas, y con toda la creación.

Esta conexión nos llevará a actuar desde la interrelación que estamos llamados a vivir. Una ‘cultura del encuentro’ con todo lo creado.

Nuestras familias y comunidades están invitadas a ser epifanía de este paradigma de relación de armonía, lugar de encuentro… a tener un rostro amazónico…

 

Begoña Escrihuela

Promotora JPIC – Hnas. Consolación

volver