Ambientación: Preparamos el ambiente ornamentando con imágenes o iconos con las advocaciones marianas propias de nuestros pueblos de origen y/ode la particular devoción a María en nuestros países. Al centro: la imagen de Nuestra Señora de la Consolación,la mujer que avanza presurosa por los caminos del mundo y dela vasta geografía consolacionista.
Canto Inicial: “Ruah, aliento de vida en nosotras” en YouTube-Seducida; enlace: Discípulas, en camino al soplo del Espíritu).
Motivación: Si hacemos memoria, podremos recordar que desde nuestra más tierna infancia, María la Virgen, ha estado presente en nuestra vida; al comienzo, por tradición oral se nos fue transmitiendo su devoción; así, hemos pronunciado una oración balbuciente en nuestros hogares o en la escuela. Más tarde, después la presencia de la madre de Jesús ha llegado a ocupar un lugar importante en nuestro corazón.
Puedo preguntarme: ¿En qué período de mi vida me encontré por primera vez con María? ¿Desde cuándo conozco a María, Madre de Consolación? (Breve silencio).
En este mes en que celebramos la Solemnidad de Nuestra Señora de la Consolación,iniciaremos nuestra meditación implorando:
¡Madre de Consolación, danos de tu fortaleza!
Reflexión: En tantos momentos y situaciones cruciales de la vida necesitamos contención y lafortaleza de una madre. Recurramos a María. “Su función materna consiste en haber hecho posible la revelación de la misericordia y consolación de Dios y su intensa participación en el Misterio Pascual de Cristo, que la hace para nosotras modelo de fidelidad y fortaleza” (Ros). “La fortaleza esla virtud moral que asegura en las dificultades la firmeza y la constancia en la búsqueda del bien. Reafirma la resolución de resistir a las tentaciones y de superar losobstáculos en la vida moral. La virtud de la fortaleza hace capaz de vencer el temor, incluso a la muerte, y de hacer frente a las pruebas y a las persecuciones. Capacita para ir hasta la renuncia y el sacrificio de la propia vida por defender una causa justa”. (Catecismo de la Iglesia Católica Nº 1808).
Momento para decantar la Palabra de Dios: En la Palabra se fundamenta nuestro amor a María, allí está presente lo que se prefigura de Ella, lo queestá escrito acerca de Ella y lo que se deduce e interpreta sobre Ella… es el lugar donde mejor se puede descubrir la virtud de su fortaleza. Por ejemplo, al leer el libro deJudith vemos a una mujer plena, segura y fuerte que nos remite a la figura de Maríatransfigurada de evangelio y le decimos: “tú eres la gloria de Jerusalén, tú la alegría de Israel, tú la alegría de Israel, tú eres el honorde nuestra raza” (Jt 15,9).
Pidamos al Espíritu Santo -que desde el Génesis sigue alentando y nos da vida- que nos haga comprender las Sagradas Escrituras ynos devele el verdadero rostro de María…
Uno de los dolores más grandes que una mujer pueda vivenciar es la pérdida del “fruto de su vientre”. ¿Cómo no, María? Si le arrebataron la vida a su Fruto Bendito. Allí, estaba en pie ante la cruzjunto a Magdalena, junto a Juan. No, no sólo tembló la tierra aquel Viernes porque mataban al Hijo de Dios (Mt. 27. 51). Tembló la tierra porque una madre lloró, porque una mujer lloró, como Lía y Raquel en el Antiguo Testamento, como cuando se mata la vida hoy.
¡Madre de Consolación, danos de tu fortalezapara servir a la vida!
Después del tiempo de dispersión de quienes seguían al Señor, cuando María la Madre de Jesús, movida por la fuerza del Espíritu, regresó a Jerusalén, solía reunirse para orar en compañía de algunas mujeres junto a los apóstoles y a otros discípulos y discípulas (Cf. Hech. 1, 13-14).
¡Madre de Consolación, danos de tu fortaleza para congregar y recrear la comunidad!
El Espíritu, el mismo de Pentecostés (Hech. 2,1ss.) siempre acompañó a la Virgen dándole fortaleza desde su juventud, en el instante de la Encarnación le hizo escuchar: “No temas María, pues Dios te ha concedido tu favor (…) El Espíritu Santo vendrá sobre ti… (Lc. 1, 26; 30-35) y así, se cumplió la profecía y promesa de la Consolación en la persona de Jesús.
¡Madre de Consolación, danos de tu fortaleza para hacer vida el Evangelio e invitar a vivirlo!
Es posible que Jesús, en algún momento de su vida, haya escuchado a su madre decirle algo similar a lo que Él,después expresó a sus discípulos para alentarles; poniendo a la palabra humana el ‘sentir de Dios’: “Les he dicho todo esto, para que puedan encontrar la paz en su unión conmigo. En el mundo encontrarán dificultades y tendrán que sufrir, pero tengan ánimo, yo he vencido al mundo” (Jn. 16,33).¡Madre de Consolación, danos de tu fortaleza para dejar todo aquello qué nos aleja de Jesús!.
María, la Virgen de Consolación, es nuestra fortaleza. Ella, llena del Espíritu nos repite cada día lo que experimenta cada hombre o mujer creyente cuando proclama ante las contradicciones y sus búsquedas: “Porque Dios no nos ha dado un espíritu de temor, sino de fortaleza…” (2 Tim 1,7). ¡Madre de Consolación, danos de tu fortaleza para vencer todo espíritu de temor!.
Finalmente, contemplemos a la madre de Jesús e imaginémosla en la danza colectiva de la Iglesia desde el peregrinar de Abraham y Sara… con el gozo de la resurrección cantemos: “Mi fuerza y mi poder es el Señor” (Ex. 15, 2).
Canto de meditación. (Nuevamente escuchemos y/o cantemos “Ruah…”). Situémonos en la caravana de mujeresy hombres creyentes pidiendo: Ruah… aliento de Dios en nosotras… Espíritu de nuestro Dios.
Momento de oración compartida: “María, la criatura que ha recorrido en plenitud el camino de la fe, nos acompaña en nuestro ‘taller’ de cada día: en el trabajo, la lucha, el esfuerzo, el dolor y el gozo de la vida. Ella conoce nuestros caminos porque los experimentó primero. Nos acompaña siempre he intercede por nosotros/as ante su Hijo”
Preces. Presentadas espontáneamente.
Oración a Nuestra Señora de la consolación.
Oh Dios, que por medio de la Virgen María, te dignaste enviar a tu pueblo
la verdadera consolación, Cristo Jesús;
concédenos que, por intercesión de la misma Virgen María,
seamos colmados/as de todo consuelo,
y sepamos compartirlo con nuestros hermanos y hermanas.
Al finalizar nuestra oración:Recordamos que para ser consecuentes con nuestro compromiso de seguimiento al Señor, “enla acción pastoral tendremos especial interés en despertar la devoción a la Virgen, para que aquellos/as, a quienes evangelicemos la ‘honren, imiten e invoquen’ como Madre y educadora de su fe”. (N.A nº 61) y puedan experimentar en su debilidad la presencia maternal deMaría que anima avivir confortaleza.
Sería bueno seguir profundizando en esta tarea iniciada, continuar buscando la presencia de María en las Sagradas Escrituras ya sea en la oración cotidiana, en la meditación constante entre quehaceres o en los tiempos de estudio.